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Isla del Coral y Rincón de Guayabitos

Iñigo Alkorta
Jun. 1, 2018
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En la parte central del extenso corredor turístico de Riviera Nayarit, aproximadamente a unos 70 kilómetros al norte de Puerto Vallarta, se encuentra Rincón de Guayabitos, un soleado destino con una extensa bahía de aguas tranquilas que, entre otras joyas escondidas, alberga la enigmática Isla del Coral.

Perteneciente al histórico municipio de Compostela, Nayarit y ubicado en el corazón de la Bahía de Jaltemba, este pequeño pero popular resort de corte familiar es ideal para aquellos viajeros en busca de sol y playa. Es un lugar tranquilo, rodeado de naturaleza, muy vívido y repleto tanto de actividades como opciones de ocio a lo largo del día, las cuales se ponen en pausa únicamente durante el lapso en el que residentes y visitantes se toman el tiempo para admirar los impresionantes atardeceres que colorean el horizonte. Atraídos por estos prometedores encantos, el equipo editorial de Vallarta Lifestyles se embarcó en este viaje que, sin duda, superó con honores nuestras expectativas.

Nuestro viaje en coche inicia un sábado hacia las 8:00am, tomando la carretera con dirección a Tepic. Después de una trayectoria de poco menos de hora y media por esta vía llena de hermosos paisajes, llegamos a Rincón de Guayabitos. Algo curioso y para tener en cuenta es que, por su franja horaria, el reloj se retrasa una hora en este municipio, por lo que tuvimos “más tiempo” para disfrutar de la mañana y desayunar antes de empezar a explorar la zona.

Nos estacionamos en los alrededores de la avenida principal, donde convergen hoteles, comercios y restaurantes; así como la llamativa iglesia y la renovada plaza principal con sus jardineras, bancas y quiosco. Se trata del centro neurálgico del Rincón de Guayabitos, que lo mismo sirve como un remanso de paz o como lugar de encuentro para tianguis artesanales, conciertos u otras de las muchas actividades sociales y culturales que acontecen en esta población. No olvides tomarte la selfie del recuerdo en las coloridas letras a gran escala que se encuentran en este parque.

El paseo sigue su curso en dirección a la playa, atravesando uno de los amplios andadores peatonales que dan acceso al mar. Cuanto más nos acercamos, más entendemos el atractivo de este lugar, conocido como “la alberca más grande del Pacífico”. La certificada Playa de Guayabitos, con sus más de 2 kilómetros de largo y 30 metros de ancho, es limpia, perfecta para caminar, tomar el sol, practicar deportes o simplemente para que los niños construyan castillos de arena. Por otro lado, sus tranquilas aguas son ideales para darse un relajante baño o disfrutar de actividades acuáticas como el jet ski, kayak, SUP o vela.

En el horizonte, a 3 kilómetros de la costa, predominan dos islas hermanas: la menor, la Isla del Cangrejo y la mayor, la Isla del Coral; que conforman una reserva natural protegida por iniciativa de la comunidad, concretamente por la Sociedad Cooperativa de Producción de Servicios Turísticos de Rincón de Guayabitos, quienes además proporcionan servicio de transporte acuático y recorridos hacia ellas. Otra opción para visitarla es a través de operadores turísticos como Pacific Bay Side, pues te recogen en la comodidad de tu hotel y te transportan hasta el poblado, donde el paseo guiado, la visita a la isla y la comida están incluidas.

Ya a bordo de una de estas embarcaciones, podemos observar gran parte de la riqueza natural de esta bahía, en la que abunda la fauna y flora marina: coloridos peces, estrellas de mar, mantarrayas y unos peculiares cangrejos en la isla a la que dan nombre (también ballenas jorobadas durante la temporada de avistamiento). Por el aire, nos acompañan numerosos ejemplares de pelícanos, gaviotas y los curiosos pájaros bobos de patas azules, entre otros.

En la medida que nos acercamos al muelle de la isla, nos llama la atención su playa de arena blanca bañada por cristalinas aguas de color turquesa, una preciosa consecuencia de su ubicación en plena zona de arrecifes de coral. Además de su increíble encanto natural, cuenta con algunos servicios como restaurante y vigilancia, convirtiéndola es un excelente lugar para pasar un rato agradable. La formación rocosa de la playa hace de sus aguas un acuario natural, ideal para practicar esnórquel y buceo, lo que te permite avistar algunas especies acuáticas, divisar algún ejemplar de coral (el cual está estrictamente prohibido saquear) o incluso a algunos metros, sin abandonar el área restringida, observar la estatua submarina de la Milagrosa Virgen de la Purísima Concepción, colocada por los miembros de la cooperativa y considerada como protectora de pescadores, visitantes y navegantes de la zona.

Después de disfrutar por tres horas de esta maravilla natural, regresamos a Rincón de Guayabitos para reponer fuerzas. Al igual que las localidades costeras de la zona, ofrece una variada oferta gastronómica en la que predominan los platillos de mariscos y pescados, principalmente el pescado zarandeado y el pescado en vara, además de varios puestos con fruta fresca. Por su vocación turística, también abundan restaurantes de antojitos mexicanos y platillos internacionales.

Para finalizar este día lleno de inolvidables sorpresas, mientras cae el sol paseamos por la playa (donde ya comienza a imperar la tranquilidad absoluta) y nos sentamos en primera fila a esperar que suceda el mayor espectáculo natural de la bahía: su atardecer. Un inmenso manto color rojizo-anaranjado se apodera del horizonte y nos recuerda que Rincón de Guayabitos ya se ha ganado un rincón en nuestro corazón.

Más Allá del Rincón de Guayabitos

Dentro de la Bahía de Jaltemba, también puedes explorar otros lugares de interés, por lo que si tienes tiempo, te recomendamos visitar Los Ayala y La Peñita.

Los Ayala: A pocos minutos hacia el sur, se encuentra este lugar ideal para visitar en familia. Se trata de un pueblito que destaca por su extensa playa de un kilómetro con aguas tranquilas, donde niños y grandes pueden disfrutar de un domingo repleto de juegos y actividades de playa, ya sea broncearse, jugar al fútbol, rentar alguna moto de agua o dar un paseo en banana. Muy cerca de la playa, existen numerosos restaurantes con sus características palapas donde podrás deleitarte con algún tradicional ceviche o pescados y camarones en vara.

La Peñita de Jaltemba: También a poca distancia, pero al norte, este poblado de pescadores sobresale por su pintoresca postal de playa y mar. Los protagonistas son las pangas, donde los pelícanos reposan y las redes de pescadores acarician la orilla. Al igual que en los dos pueblos aledaños, en La Peñita podrás pasear tranquilamente por su extensa playa mientras divisas en el horizonte las dos islas de la bahía o pruebas algunas de las delicias culinarias preparadas con productos frescos del mar.

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