San Blas es un Pueblo Mágico que invita a descubrir una faceta distinta de la Riviera Nayarit, donde la historia y las tradiciones centenarias conviven frente al Pacífico mexicano. Más que un destino de playa, este puerto conserva un legado que ha marcado el desarrollo de la región.
La región de San Blas fue explorada y fundada originalmente alrededor del año 1530 por el conquistador Nuño de Guzmán. Posteriormente, su establecimiento formal como un importante puerto naval y astillero español fue oficializado el 16 de mayo de 1768 por el visitador José de Gálvez. Hoy, esa herencia histórica permanece viva en sus calles, construcciones emblemáticas y permanente vocación pesquera.
Uno de los momentos más representativos para conocer la esencia de este destino ocurre durante las Fiestas Patronales de San Blas, una celebración que cada año reúne a habitantes y visitantes en torno a manifestaciones religiosas, culturales y populares llenas de música, color y devoción.
Aunque las actividades comienzan hacia finales de enero, es durante febrero cuando tiene lugar la jornada principal dedicada a San Blas, considerado protector de quienes padecen enfermedades de la garganta y de los cazadores.
Ese mismo espíritu marítimo puede apreciarse durante todo el año en el recinto portuario, que vive una nueva etapa desde la remodelación concluida en 2022. El espacio integra un muelle más amplio para embarcaciones, jardines, áreas recreativas y un mercado de artesanías, todo bajo una llamativa techumbre inspirada en la forma de un barco invertido.
Más que una renovación urbana, este proyecto ha contribuido a revitalizar el corazón del Pueblo Mágico y consolidarlo como uno de los puntos de encuentro más representativos de la Riviera Nayarit. Hoy, tanto visitantes como habitantes recorren este espacio para contemplar el ir y venir de las embarcaciones, disfrutar del ambiente costero y apreciar una imagen renovada que respeta la identidad histórica del puerto.
Muy cerca del embarcadero también se encuentran diversos puntos de interés que permiten comprender la riqueza cultural de San Blas, como el histórico Edificio de la Antigua Aduana Marítima, el Cerro de San Basilio y el Centro Ceremonial Wixárika, ubicado a pocos metros del muelle. Juntos, estos sitios ofrecen una perspectiva del pasado y del presente de una comunidad cuya identidad ha estado ligada al mar desde sus orígenes.
Ya sea al recorrer su renovado malecón, admirar los detalles arquitectónicos del recinto portuario o descubrir los símbolos que evocan la historia de su santo patrono, San Blas ofrece una experiencia que va más allá del paisaje. Es un destino donde la historia continúa escribiéndose frente al océano, recordando que algunos puertos no solo conectan territorios, sino también generaciones.




