En Riviera Nayarit, la hospitalidad también encuentra su expresión en espacios donde el diseño, la naturaleza y el sentido de pertenencia se convierten en parte esencial de la estancia.
A lo largo de distintas ediciones de Vallarta Lifestyles, nuestro equipo editorial ha presentado, dentro de la sección Hidden Gems, hoteles boutique que destacan precisamente por esa capacidad de ofrecer algo más que alojamiento. En esta ocasión, reunimos tres de ellos: Don Bonito Hotel, Alma Surf Lodge y Hotel Boutique Siete Lunas, tres propuestas con personalidades distintas, pero un mismo espíritu de intimidad y atención al detalle.

DON BONITO HOTEL
Av. del Palmar 29 · Sayulita
A unas calles de la playa de Sayulita, Don Bonito Hotel es un alojamiento boutique de nueve habitaciones donde el diseño, el descanso y la estética convergen de manera natural para crear una experiencia íntima, elegante y memorable.
Desde su apertura en 2017, el hotel ha destacado por una propuesta de diseño inspirada en las décadas de 1950 y 1970, con influencias Art Deco y Mid-Century Modern. Su mobiliario, diseñado exclusivamente para el proyecto, dialoga con una arquitectura que privilegia la luz natural y los espacios abiertos, invitando al descanso consciente.
Uno de los detalles más distintivos es su identidad sensorial. Tanto las áreas comunes como las habitaciones cuentan con aroma característico que refuerza la exclusividad. “Las amenidades complementan la estancia con una alberca central, una cafetería de especialidad y una terraza superior que alberga sesiones de yoga y un entorno ideal para la introspección”, detalla orgulloso su propietario, Rodrigo Peña Segovia, quien contó con el asesoramiento de profesionales de la arquitectura y el diseño como Pauline Dornic y Oscar Mora.
Orientado a adultos contemporáneos, el ambiente favorece la tranquilidad y la sofisticación, transformando la hospitalidad en una experiencia profundamente personal.
ALMA SURF LODGE
Av. Las Redes, Corral del Risco, Punta de Mita
Alma Surf Lodge es un elegante hotel boutique, fruto de la visión de Matthew Lambert, arquitecto originario de Arkansas, quien diseñó personalmente cada rincón de este proyecto que aspira a ser un sitio de comunión y comunidad. “Se trata de un concepto que ofrece una experiencia de lujo a precio razonable. Está inspirado en mis viajes por Europa”, explica.
El nombre de este lugar es un juego de palabras que define su esencia: un “hospedaje para el alma”. Tras su apertura en octubre de 2025, el lodge se distingue por un interiorismo que rinde homenaje a la artesanía mexicana con un toque melancólico de los años 70. “Trabajé con artesanos de todo el país; las alfombras son de Oaxaca y muchas piezas fueron hechas a medida en Guadalajara. Queríamos encarnar a México en cada detalle”, afirma.
Con nueve habitaciones, la propiedad prioriza la calidez y el servicio personalizado, ofreciendo membresías que facilitan desde traslados privados, hasta el transporte adecuado de tablas de surf. Su propuesta gastronómica, de estilo americano y ejecución artesanal, complementa una agenda social que incluye clases de Pilates y noches de salsa.

HOTEL BOUTIQUE SIETE LUNAS
Camino Los Muertos 714, Sayulita
En el extremo sur de Sayulita, se esconde un refugio que invita a detenerse y respirar con mayor profundidad. El Hotel Boutique Siete Lunas es un sitio suspendido entre el verde de la vegetación y el azul del Pacífico mexicano. Se trata de un remanso para quienes buscan intimidad sin renunciar a la belleza salvaje del entorno.
Cada una de las siete cabañas está diseñada para convivir en armonía con la naturaleza, donde la fauna local protagoniza visitas constantes durante el día. Es una relación respetuosa con quienes han habitado este territorio mucho antes que los visitantes.
“Al ser un hotel boutique, la experiencia se basa en consentir al huésped en un ambiente rústico”, explica Teresa Nolasco, gerente de Siete Lunas. Otros detalles cuidadosamente pensados incluyen clases de yoga al amanecer, masajes relajantes, tours para explorar la región y una cocina exclusiva donde cada día se anuncian los platillos especiales.
La gran palapa común ofrece una vista panorámica hacia la bahía de Sayulita, que se vuelve inolvidable durante los atardeceres. Pero son las noches y su conexión con el nombre del hotel, las que regalan un espectáculo íntimo: la luna reflejándose sobre el mar como si emergiera de una escena cinematográfica.
Tres hoteles, tres maneras de entender la hospitalidad boutique y tres invitaciones a descubrir una Riviera Nayarit más íntima, donde el carácter de cada espacio forma parte esencial de la experiencia.



